La lucha por las reproducciones en el KPop

Hoy Kim Jong-hyun, una de las estrellas de Shinee, habría cumplido 29 años. Sin embargo, como ya sabemos todos, no pudo soportar la presión, el estrés y una depresión que arrastraba y se quitó la vida en diciembre de 2017.

Mucha fue la repercusión del suicidio de Kim Jong-hyun, y numerosas las críticas a la sociedad coreana (en general) y a las discográficas (en particular) por el hincapié que hacen en la competitividad, los números, las ventas, las reproducciones de sus canciones y vídeos en distintas plataformas.

Meses después, ¿alguien piensa que ha cambiado algo? No lo parece. Los nuevos lanzamientos de nuestros grupos favoritos, incluso los teasers de 30 segundos,  tienen que ser los más vistos, escuchados, los que tienen más retweets; los miembros tienen que ser los líderes en Instagram, sus giras las más intensivas, sus apuestas las más arriesgadas.

Las propias fandoms alimentan esta presión («pongan el vídeo en streaming non stop 24/7, ¡vamos!», «¡Ya alcanzamos los 50 millones de vistas!»).

¿Es esto bueno para los ídolos? ¿Imagina alguien la presión que deben sentir estos jóvenes que son parte de un grupo musical? ¿Quién puede soportar algo así, de forma continuada durante años, sin acabar tocado (o harto)?

Una simple reflexión en el día del cumpleaños del añorado Kim Jong-hyun. 수고했어요.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.